La cafeína es consumida a diario por más del 75% de la población mundial, y varias de las fuentes naturales en las que se encuentra forman parte de las bebidas más consumidas en el mundo, como es el caso del café y del té.

Con el creciente consumo de las bebidas energéticas y de los suplementos nutricionales, la cafeína cada vez cobra más visibilidad en la sociedad. Es innegable que los niveles de cafeína diarios a los que se está llegando actualmente superan a los de hace décadas por el hecho de consumirla en forma de suplemento o bebida energética. Esto hace que la población se pregunte si estamos abusando de la cafeína.

Sin lugar a dudas, los niños y adolescentes están expuestos a altas dosis de cafeína, sobre todo por la comercialización de bebidas energéticas al alcance de cualquiera. No hay que olvidar que la mayoría de estas bebidas energéticas contienen unos 32 mg de cafeína por 100 ml de producto.

Sin embargo, las últimas revisiones y dictámenes científicos no van en contra del consumo regular de cafeína, sino del exceso (más allá de los 400 mg). Estos estudios están realizados en sujetos sanos, es decir, individuos que no fueron hospitalizados o diagnosticados con enfermedad y/o que tampoco recibieron un tratamiento médico para una enfermedad en el momento del estudio. Los siguientes recuadros reflejan las conclusiones a las que llegaron EFSA (2015), Wikoff y col. (2017) y Temple y col. (2017) sobre la seguridad en el consumo de cafeína en los grupos de población:

Conclusiones

  • Existe una alta exposición a la cafeína en la sociedad actual, de eso no hay duda. Eso conlleva que se puede llegar a abusar de ella en determinadas ocasiones.
  • A veces existe un miedo escénico con la ingesta de cafeína, cuando se ha podido comprobar en las últimas revisiones, que en población general es difícil superar las dosis máximas seguras, teniendo en cuenta que la población que no utiliza suplementos deportivos, no consume cafeína en pastillas, que es la fuente que mayores cantidades de cafeína posee. Es tremendamente difícil superar las dosis máximas seguras a través de fuentes naturales.
  • Sujetos que quieran enfocar el uso de cafeína para otros objetivos, como la pérdida de grasa, deberán ingerir más cantidad, lo que conlleva riesgos, sumado a que muchas veces, se añadirán otras sustancias estimulantes.
  • Focalizando en las últimas revisiones, la cafeína ingerida por la población es relativamente segura a las dosis típicamente encontradas en alimentos y bebidas disponibles. 
  • Es necesario realizar más investigaciones para abordar algunas preocupaciones que aún quedan emergentes y proporcionar apoyo empírico a las recomendaciones.

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Referencias

  • EFSA. (2015). Scientific Opinion on the safety of caffeine. EFSA Journal, 13(5), 4102.
  • Temple, J. L., Bernard, C., Lipshultz, S. E., Czachor, J. D., Westphal, J. A., Mestre, M. A. (2017). The Safety of Ingested Caffeine: A Comprehensive Review. Frontiers in Psychiatry, 8(May), 1–19.
  • Wikoff, D., Welsh, B. T., Henderson, R., Brorby, G. P., Britt, J., Myers, E., Doepker, C. (2017). Systematic review of the potential adverse effects of caffeine consumption in healthy adults, pregnant women, adolescents, and children. Food and Chemical Toxicology.
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