Aunque a las castañas se las asigna en el grupo alimento de frutos secos, lo cierto es que difieren excesivamente en el aspecto nutricional respecto al resto de frutos secos. A pesar de ello, sí se les considera un fruto seco.

En cuanto a su composición nutricional básica, contienen una proporción muy alta de carbohidratos (44%), dividida principalmente en almidón y azúcares y otros oligosacáridos; también de agua (53%); y solo un 3% total de grasas y proteínas. Además, es el único fruto seco que posee vitamina C.

Siempre se escucha socialmente que a veces, al comer una ración de castañas, se producen malas digestiones. Esto tiene total sentido, ya que en la composición de carbohidratos que poseen, se encuentran dos oligosacáridos (rafinosa y estaquiosa) que suelen producir malas digestiones. Para que os hagáis una idea, son dos protagonistas fijos en la composición de las legumbres también. No digo más.

Para concluir como curiosidad, es preciso decir que, como ocurre con otros alimentos como el plátano, a más madurez tenga el fruto, más conversión de almidón a azúcar se producirá.

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